ESTE INSTANTE
No,
no nos separa la tierra
ni el mar.
Cierro mis ojos
y ahí estás tú...
Tus manos,
las mías.
Tus ojos,
los míos.
Un solo cuerpo,
el nuestro.
Calla.
No digas nada.
Cierra tus ojos
y siente la brisa...
Mi caricia.
Este instante,
un eterno crepúsculo...
El de nuestro despertar.
MI SOLEDAD Y YO
Decidí unos días de soledad, la montaña de mi infancia me esperaba. Cargué mi macuto a la espalda con lo imprescindible.
El tren blanquiazul, tras muchas paradas, me dejó en mi estación de destino.
¿Cuál camino tomar? No importaba, sólo sabía que debíamos de dirigirnos a la cumbre… mi soledad y yo, viejos compañeros que nos llevamos bien. La verdad es que nunca nos sentimos solos, en los peores momentos siempre estamos para ayudarnos en lo que haga falta.
Tomé la ruta de la izquierda, unas casas de piedra daban paso a un camino entre zarzas y moreras, delicia del campo que no desaproveché.
Comienzo a subir la pendiente saliendo del camino trazado. El olor de las jaras y pinos perfumaba el aire, la paz llegaba a mis pulmones y la repartí a cada célula de mi cuerpo; la alegría me hacía dar pasos más grandes y decididos.
Canturreaba alguna melodía escuchada en algún tiempo atrás.
Los mirlos me silbaban: “¡Qué tal montañero!” Les devolvía el saludo con un silbido, cada uno seguíamos en nuestros pensamientos.
No había prisa por llegar a ninguna parte, en realidad no iba a ninguna parte, la cumbre era solo un pretexto para engañar a mi cerebro para que no me dejara tirado de cansancio, unas chocolatinas y algunas almendras le servían. La belleza estaba en caminar, en la sensación de sentirme arropado por la naturaleza, percibir todo lo que me rodeaba como una extensión de mí mismo, y yo como su propia prolongación. En mi diálogo con la soledad no dejábamos títeres con cabeza y al final siempre acabábamos hablando de lo mismo: ¿a quién se le ocurrió la brillante idea de la Vida?
Unas horas de caminata nos llevaron a la cumbre de la montaña. Majestuosa la vista, por un lado inmensas montañas aún más altas y, por otro, una puesta de Sol de las que quitan el hipo.
Mi soledad y yo nos sentamos a contemplar el espectáculo sobre una inmensa roca de granito. Le dije: “Qué, esto no se ve todos los días”. Me sonrió con su complicidad acostumbrada y siguió contemplando los rayos de luz entre las nubes perdiéndose en el horizonte.
Unas vacas rumiaban apaciblemente ajenas a mi presencia, sabidas de que no había ningún peligro.
Seguí canturreando feliz. Mi soledad le daba el silencio necesario para que fuera armónico el sonido. Saqué mi pequeño libro azul, palabras de un viejo amigo que nunca quiso escribir Él, por algo sería.
Noche cerrada, los grillos parecían bastante alegres esa noche, debían sentirse un poco menos solos al tener un espectador de su concierto. Una cena sobria repartida con las hormigas del lugar y… a sentarme a admirar las estrellas. ¿Algo más que hacer? Era más que suficiente, todo un privilegio. El sueño me fue venciendo, así que le di las buenas noches a mi soledad y me sumergí en el saco de dormir, el mejor techo que se puede desear estaba pintado ante mis ojos.
Unos ligeros toques sobre el saco me arrancaron de un dulce sueño, al parecer el techo tenía gotera y me invitaba a beber las gotas de lluvia que se colaban por ella. No tenía más refugio que a mí mismo, así que cambié la postura de tumbado por la de ”tienda de campaña”, o sea, sentado estilo monje budista. Un viejo plástico, que siempre me acompañaba nos cubrió, a mi soledad y a mí. Y así pasamos lo que quedó de noche sentados sobre una roca, sintiéndonos Uno con todo lo que nos rodeaba: las hormigas, los grillos, los pájaros, las vacas, las rocas, la vegetación…
Todos, empapados de la Vida, amanecimos dando gracias por ver salir el Sol un día más.
Mi soledad y yo continuamos nuestra marcha, como siempre… Nunca solos.
LA LLAVE
Pasado, presente, futuro.
¿Qué sois?
¡Nada!
Viajo por el tiempo como ave enjaulada.
¿Cómo romper estos barrotes?
Me ahogo,
necesito respirar... Volar.
Mis alas quebradas están.
¿Quién tiene la llave de mi ansiada libertad?
¿Tú?
¿Yo, quizás?
¿Soy un sueño,
nada más?
Anhelo despertar.
¿Qué sois?
¡Nada!
Viajo por el tiempo como ave enjaulada.
¿Cómo romper estos barrotes?
Me ahogo,
necesito respirar... Volar.
Mis alas quebradas están.
¿Quién tiene la llave de mi ansiada libertad?
¿Tú?
¿Yo, quizás?
¿Soy un sueño,
nada más?
Anhelo despertar.
AL AMANECER
Se alejan las palabras,
las imágenes se borran.
Nada veo.
Doy un paso, otro...
Y tú no estás.
Mi alma me abandona.
Y aquí quedo,
solo.
¿Volverte a ver?
Quizás mañana,
al amanecer.
UNA VEZ MÁS
Las palabras no bastan.
Prefiero el silencio
y dejar
que escuches mi latido
acompasado con el tuyo.
Cuando el mío se pare
seguiré viviendo en ti.
Estaré en tus sueños.
Prefiero el silencio
y dejar
que escuches mi latido
acompasado con el tuyo.
Cuando el mío se pare
seguiré viviendo en ti.
Estaré en tus sueños.
Cuando despiertes,
tras tu último aliento,
recogeré tus lágrimas y
regaré otra tierra con ellas.
Seremos,
una vez más,
semilla de estrellas.
tras tu último aliento,
recogeré tus lágrimas y
regaré otra tierra con ellas.
Seremos,
una vez más,
semilla de estrellas.
EL CORDÓN
Sumergido en las profundidades de la tierra,
escarbo con mis desnudas manos el barro
hasta alcanzar tus entrañas.
Vuelvo a tu seno, madre.
Déjame cortar el cordón que me une a ti...
Me ahogo, padre.
Sólo muriendo, vuelvo a vivir.
Otros mundos me esperan,
lejos de aquí.
VEN
¿Tan lejos te encuentras?
No conozco tu rostro.
¿Dónde te busco?
A veces pienso
que sólo vives en mi imaginación.
Pero callo y te siento junto a mí.
Me susurras palabras de amor.
Como el viento,
acaricias mi piel.
Como la lluvia,
recorres mi cuerpo.
A veces pareces fría,
distante,
mas tu llama alumbra mi noche.
Llega el alba.
Vuela,
cual mariposa.
Ven para quedarte...
Alma mía.
SIMPLEMENTE SOY
Yo existo y no necesito demostrarlo.
No es un acto religioso.
Soy la suma de billones de células.
Cuando éstas se disgregen,
yo me disolveré con ellas y,
sin embargo,
seguiré existiendo,
como ya lo he hecho antes.
Tomaré "barro" y seré nuevamente uno con él...
Como lo he sido infinidad de veces.
Soy simplemente la Vida.
No hay nada que demostrar...
Sólo disfrutar.
PIENSO EN TI
Despierto en medio de la noche.
Llueve.
El olor a hierba fresca perfuma mi habitación
y tú no estás.
¿Piensas en mi?
Tú tenías quince años, yo apenas dieciséis.
Tu voz despertó en mí mi alma dormida.
Aún recuerdo tu pelo azabache,
tus ojos,
tu sonrisa,
tu ternura...
tu candidez.
Cierro mis ojos.
Pienso en ti.
Estás aquí.
¡Salgamos fuera!
La lluvia empapa nuestros cuerpos,
nuestras almas desnudas,
como aquel día.
Dímelo otra vez...
Pienso en ti.
Yo también...
AL OTRO LADO DEL PUENTE
Con los ojos del alma
contemplo una nueva Tierra.
Decidido voy hacía ella.
No, no estoy solo.
Tú estás conmigo.
Vosotros también.
Aún somos más,
multitud.
Nos damos las manos,
saltamos,
bailamos...
Cantamos.
Un estrecho puente...
Al otro lado nos esperan
quienes nos precedieron
y prepararon el camino,
dándolo todo a cambio de nada.
No, no están muertos...
sino llenos de vida,
la que nos espera...
¡Ven, no temas!
También hay un lugar para ti.
Toma mi mano.
Dame la tuya.
¡Podemos cruzarlo!
Olvida tanto dolor.
Sonríe.
La vida cobra sentido...
Amando.
¡Aún hay tiempo!
¡Ven!
No traigas equipaje...
Al otro lado del puente
te espera un traje de luz.
No, no es un sueño.
Está sucediendo,
ahora,
¡en este mismo instante!
La vida cobra sentido...
Amando.
CONFIESO
Confieso haber vivido singulares experiencias:
el perfume de una rosa,
el calor de una mano…
y tantas y tantas vivencias.
Confieso,
haber olvidado cuanto he aprendido;
haberme perdido en laberintos de piedra;
ser el ocaso de un alma perdida.
Confieso,
haber gozado del alba de un nuevo día;
sufrido el adiós de un alma amiga;
buscado con desesperación quien mi espíritu ansía.
Confieso,
la amnesia de mi primera partida;
mi temor a marchar por sendas esquivas.
¿Cuál galaxia me vio nacer?
¿Por dónde mi crepúsculo camina?
Confieso,
haber errado y los cielos circundado;
haber odiado, en mi infierno quemado;
haberme perdonado y sin lágrimas haber llorado.
Confieso que mis preguntas ya no son nada.
Sin principio ni final,
ahora sé que simplemente soy…
y nada más.
HOY PISABA LA ARENA
Hoy pisaba la arena al borde del mar.
Mis huellas duraban un instante.
Una ola tras otra acababa borrando
cualquier intento de permanencia de mi paso por la playa.
Me dije: "Mañana volveré y no miraré mis huellas
sino a quien camina conmigo".
DESCONOCIDA
A ti, desconocida,
no veo tus ojos, tu sonrisa...
¿En que laberinto de mi vida te perdí?
Vuelves a mi vida,
no es casualidad.
¿Es ahora mi momento?
Susurras al oído una melodía.
Aún hay tiempo, me dices.
¡Qué locura la mía!
Necesito sentir tus labios,
acariciar tu piel...
Apagar mi sed.
Llévame contigo,
a los confines del amor,
donde el horizonte se pierde
y siempre luce el sol.
Toma forma, alma mía.
Seamos uno, los dos.
LA AMISTAD
Un amigo es quien te llega a conocer,
porque ha sabido esperar el momento
en que abres tu corazón.
Te mira a los ojos y nada te dice,
porque todo lo calla.
Te observa en silencio, con bondad.
Te pide ayuda,
porque sabe que estás siempre dispuesto.
Te da aquello que más le costó conseguir,
aun sabiendo que nunca lo recuperará.
Ve como pasan los días,
los meses, los años,
siempre a tu lado.
Te trata con respeto,
compartiendo tus silencios,
escuchando tus susurros
y limpiando las lágrimas que brotan de tus ojos.
Rie contigo y se alegra de tu buena estrella.
No le importa tu forma sino tu fondo.
Camina junto a ti y tú junto a él,
de la mano,
sabiendo que somos nubes…
que un buen día nos convertimos
en la lluvia que se derrama
en el espacio para llegarte a ti
que lees estas gotas de…
sincera amistad.
MI TIEMPO
Siete de enero, cinco de mañana.
El frío atenaza en el exterior.
Un grito desgarrador rompe el silencio.
Carreras a uno y otro lado de la habitación.
Se acerca el momento.
Quiero salir, lo necesito, por ella y por mí.
Demasiado tiempo atrapado mi cuerpo en otro cuerpo.
Ya llega la comadrona y el doctor.
Todo está listo, sólo falto yo.
Intento salir pero no puedo.
Veo luz al final de un túnel.
Necesito un empujón.
¡Madre! Grito sin voz.
Un cordón me une a ti...
¡Aprieta! Oigo tras la coraza que me aisla del mundo exterior.
No vengo para quedarme,
ni siquiera para sufrir.
¡Madre! ¡Ya es la hora!
Mi alma desciende el último peldaño.
Doy un paso y... la luz ciega mis ojos.
El primer llanto...
Que no será el último,
presagia el "doc".
¡Olvida! ¡Olvida!
Esta vez la voz sale de mi interior.
Y yo, olvido... quien fui, soy y seré.
Han pasado muchos años,
escribo páginas en blanco,
casi gastado mi tiempo.
Padre, hace frío.
¡Madre, necesito tu calor!
Ahora veo otro tunel...
Doy un paso.
Subo un escalón.
Miro atrás y quien fui no recuerdo.
Al fondo la luz.
TU TERNURA
Recuerdos vivos desgarrando mi piel.
No, no es una herida,
siguiera siento dolor.
Aún recuerdo tu voz,
siento tus besos,
tu ternura.
Eres un bálsamo,
una caricia a mi alma.
Cierro mis ojos,
contemplo tu rostro,
tus brillantes ojos.
Déjame tocarte una vez más.
Vuelve al lugar del que nunca te fuiste...
Mi amor.
SUEÑA
Contemplo un horizonte sin fin,
más me acerco,
más te alejas.
Soy tu ensueño.
¡No despiertes,
sin ti nada soy!
Rio,
lloro,
sufro...
Amo.
Disfruto la vida por ti,
a veces un sin vivir.
Llega el alba.
Luz en tu dormitorio.
¡No despiertes!
Sueña...
Eres mi existir.
Sin ti, moriré.
LA NOCHE
Noche oscura.
Disfrazada te acercaste a mí.
Cierto que no te reconocí
y embelesado caí en tu red.
Olvidaste un detalle,
del pasado aprendí.
Mi amanecer tardó toda la noche en llegar.
No,
no vendo mi alma,
ni hoy,
ni ayer.
Disfrazada te acercaste a mí.
Cierto que no te reconocí
y embelesado caí en tu red.
Olvidaste un detalle,
del pasado aprendí.
Mi amanecer tardó toda la noche en llegar.
No,
no vendo mi alma,
ni hoy,
ni ayer.
TU VOZ
Permanecería callado,
pero no puedo.
Necesito escuchar tu voz,
sentir tus latidos,
palpar tu alma inasible.
pero no puedo.
Necesito escuchar tu voz,
sentir tus latidos,
palpar tu alma inasible.
Deja que se habran tus heridas
y brote la semilla dormida al calor de mi piel.
y brote la semilla dormida al calor de mi piel.
No, no cierres la puerta.
Ábrela de par en par
para que sea tu luz mi amanecer
y mi sombra la tuya.
Ábrela de par en par
para que sea tu luz mi amanecer
y mi sombra la tuya.
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